Una buena idea no tiene que nacer de un gran desafío. A veces empieza con una pregunta que te haces un día cualquiera: ¿dónde he aparcado?, ¿cómo envío este archivo?, ¿qué dice esta carta?

Es fácil pasar por alto esos momentos porque cada uno parece pequeño. Pero juntos determinan lo cómodo o frustrante que resulta un día. Un producto útil aparece cuando lo necesitas y te ayuda a seguir adelante.

Haz que lo útil sea fácil

Nadie debería tener que aprender un sistema complicado para completar una tarea sencilla. El mejor punto de partida es la propia tarea: entender qué necesita hacer la persona, eliminar pasos innecesarios y dejar clara la siguiente acción.

Ese es el tipo de tecnología que nos interesa crear en Social Creative Technologies: herramientas prácticas que encajan en la vida cotidiana, en lugar de obligar a la vida cotidiana a adaptarse a ellas.